Una nueva definición de "Perfecto"



Todos hemos sido, de una forma u otra víctimas, de los estándares de perfección.

En mi caso, con lo perfeccionista que puedo llegar a ser, en varias ocasiones mi bienestar y la calidad de la relación conmigo mismo se han visto afectados.

Todos tenemos ese modelo en mente sobre cómo ha de ser nuestro cuerpo, nuestra situación sentimental, la calidad de tiempo que pasamos con nuestra familia y amigos, y más.

Estos patrones de perfección se extienden de igual forma a nuestros criterios sobre el trabajo que realizamos, los roles que desempeñamos, los bienes que poseemos o hemos de poseer, la cantidad de dinero con la que contamos, e incluso el estado de ánimo y la actitud que creemos que deberíamos tener.

No sé a ti, pero a mí la idea de ser perfecto según los estándares del resto del mundo me genera ansiedad y frustración.

Ansiedad, porque no sé si lo pueda lograr –y porque muy probablemente una vez que lo logre el mundo aumentará sus exigencias–. Frustración, porque no me alcanza el tiempo para ser perfecto en todo lo que el mundo y su reflejo en mi cabeza me piden que sea.

Perfecto no es lo que los demás quieren que seas

Perfecto es lo que YA ERES.

–– por @randycoaching

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Uno de los aprendizajes más interesantes de mis prácticas de coaching ha sido comprender el hecho de que cada persona vive a través de su propia percepción. En líneas generales, esto quiere decir que lo que es cierto para algunos no es necesariamente cierto para otros, que cada quien vive a través de su propia verdad y realidad sobre las cosas.

Por supuesto, hay muchas personas viviendo bajo una verdad que no es la que les hace bien. Muchas están creyendo que ser perfecto es tenerlo todo y, precisamente porque no lo tienen todo, se sienten imperfectos.

Personalmente, he estado allí. Estuve allí durante mucho tiempo, hasta que inteligentemente decidí crear una nueva definición de “perfecto”. Una versión de perfecto que me fortaleciera y que ya no me opacara, que me hiciera sentir bien conmigo mismo y que me permitiera crear una verdad sobre mí que fuera agradable de sentir.

En mi definición de perfecto hay una sola regla: sentirme bien. Hay cosas como comer saludable, ejercitar mi cuerpo, cuidar mi salud financiera y mi estado de ánimo, e incluso lucir bien y hacer mi cama todos los días, pero también me tengo permitido cosas no tan perfectas para otros, como llegar tarde por una buena causa, tener unos kilos de más o de menos, defraudar las expectativas de los demás cuando no siento querer hacer lo que me piden, no tener el cabello como los de los modelos en las revistas, quedarme con las ganas de tener el auto de mis sueños, y más.

Hoy, todas estas reglas las creo yo. Algunas veces las modifico y otras veces los conservo, siempre a favor de mi propio bienestar y de lo que me permite sentirme bien. Al final, cada uno de nosotros está creando su propia versión de sí y del mundo.

Para mí, atrás quedaron los tiempo de encajar en la verdad de los demás. Ya no me pierdo la experiencia de ser yo mismo, mucho menos si es por estar ocupado cubriendo las exigencias de mi obediente cabeza. ¡Quiero lo mismo para ti!

Si no es es tu caso, desde aquí te digo que se siente mejor encajar en nuestra propia verdad. Se siente muy bien, de hecho. Comienza a leer mi libro La magia me trajo hasta aquí y observa paso a paso cómo lo logré. ¡Será tu mejor acompañante en este proceso!

Tu bienestar ha de ser lo que más cuente para ti en tu mundo. Cuando estás bien, obtienes el poder y la claridad que necesitas para fluir con las próximas mejores experiencias. ¡Es tan cierto!

Encaja en la verdad que te hace sentir bien, esa verdad que puedes modificar a tu antojo y conveniencia.

Perfecto no es lo que los demás quieren que seas. Perfecto es lo que ya eres.

Por tu magia,

Randy

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