El acto de amor MÁS grande

 ¿Cuál es la expresión de amor más grande?, me pregunté.

 

Mientras pensaba en algunas de las personas con quienes he compartido un pedazo de mi vida, mi rostro adquiría varias formas.

Sonrisas, amor, cara arrugada, o rechazo; a medida que pensaba en alguien al azar, así respondía mi cuerpo. 

No sé con cuántas personas he coincidido en lo que llevo de vida, pero sí sé que son muchos miles de ellas. 

Hoy sé que lo que elijo pensar de cada una de ellas es lo que fortalezco en mí, y es por esto que me intereso en hacerlo conscientemente.

La forma en la que veo mis relaciones hoy no es la misma que hace algunos años. Hoy hay algo que incluyo más y más en mi vida, y es algo que seguiré definitivamente haciendo.

La aceptación.

(Que no es lo mismo que la tolerancia, por cierto).

Cuando antes consideraba que la calidad de la relación que tenía con alguien estaba basada en la cantidad de cosas que podía hacer por y transformar en él, hoy ésta dejó de ser mi realidad. 

Con el tiempo he aprendido (y me he forzado) a aceptar más a las personas, en lugar de buscar cambiarlas.

Al principio creía que era porque tengo en mi porafolio un gran conjunto de personas cuyas vidas he transformado con el coaching; y que tal vez ya había cubierto mi dosis de transformación; pero hoy sé que esa no es la verdadera razón.

En realidad, todas las personas que acuden y han acudido a mí para transformar sus vidas, lo han hecho por voluntad propia.

 

Jamás he ido a decirle a alguien algo como: Hey, tienes una vida bien caótica, ven para hacerte sesiones de coaching y apoyarte a transformarla. Aunque sí lo he pensado, nunca se lo he dicho, nunca se lo diría.

De hecho, mi trabajo de coaching jamás ha sido aconsejar a mis clientes, sino explorar sus vidas para encontrar y disolver juntos las barreras que le impiden ser y hacer lo que en el fondo desean; porque ellos mismas se han dado cuenta de ello, y lo han querido.

La expresión de de amor más grande es la aceptación (Tweet!)

Aceptar. Aceptar. Aceptar...

 

  • Aceptar que esa persona es así y no está lista para ser de otra forma.

  • Aceptar que esa persona y yo no pensamos igual, y que cuando no la estoy aceptando la estoy juzgando.

  • Aceptar el nivel de conciencia de los demás, y la manera en la que han decidido emprender sus vidas.

  • Aceptar que, en un nivel más profundo, mi trabajo más grande no es cambiar a nadie, sino aceptarlo.

  • Aceptar que mientras más acepto a los demás, más me acepto así mismo.

  • Aceptar que la realidad es solo producto de mi propia percepción.

  • Aceptar que ante tanta diferencias, en algún punto de este gran espacio seguimos siendo uno.

  • Aceptar que es mejor aceptar a alguien, que buscar corregirlo.

 

Y así podría seguir aceptando a las personas, los eventos, y la realidad, lo más posible; toda mi vida. Porque aceptar es fluir en el presente con la realidad.

Cada uno de nosotros está viviendo su propio proceso, y nuestra mejor forma de amar, de aprender y de enseñar el amor incondicional, más que a través de la correción y el juicio, es a través de la aceptación.

Con lo dulce y lo agrio, con las turbulencias y la paz que esto genera en nosotros; mi propósito hoy es poner a prueba tu capacidad de aceptación.

Recibe un abrazo,

Randy
PD: Tal cual como lo comparto contigo, hoy te solicito que lo compartas con otros. Gracias ;-)

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